AMADA FAMILIA EN LA FE,
Hay una decisión que debemos tomar cada día: “Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca.” Salmos 34:1.
Es fácil adorar cuando todo marcha bien, cuando recibimos la respuesta que esperábamos y cuando las puertas están abiertas. Pero la verdadera declaración de fe ocurre cuando, aun en medio de la prueba, decidimos levantar nuestra voz y decir: “Dios sigue siendo bueno.”
David escribió el Salmo 34 mientras atravesaba momentos de peligro. Sin embargo, no permitió que las circunstancias silenciaran su adoración. En vez de llenar su boca con temor, quejas o desesperación, decidió llenarla de alabanza.
Y eso es lo que Dios espera también de nosotros.
Quizás estás esperando una respuesta. Quizás hay una puerta que todavía no se ha abierto, una oración que aún no has visto contestada o una situación que no entiendes. Mientras esperas, bendice a Jehová.
Adorar cuando todo está bien es gratitud; pero adorar en medio de la prueba se convierte en una poderosa declaración de fe. Es decirle a tu alma: “Aunque todavía no lo veo, sé quién es mi Dios.”
Habacuc tomó esa decisión. Aun cuando no hubiera fruto, cosecha ni resultados visibles, declaró que se alegraría en el Dios de su salvación. No esperó a que la situación cambiara para comenzar a adorar.
Hoy quiero recordarte algo: tú decides de qué se llenará tu boca.
Puedes llenarla de lo que estás viviendo o puedes llenarla de lo que sabes acerca de Dios. Puedes hablar constantemente del problema o recordar todo lo que el Señor ya ha hecho por ti.
David decía: “Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios”. Cuando recordamos Su fidelidad, nuestra boca vuelve a llenarse de alabanza.
Salmos 34 también nos recuerda que cuando buscamos a Jehová, Él nos oye; cuando clamamos, Él nos libra; cuando miramos hacia Él, somos alumbrados. El Ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende.
No estás solo.
Dios sigue cuidándote aun en momentos en los que no puedes verlo. Él escucha tu oración, conoce tu necesidad y permanece cercano.
Por eso, no permitas que el problema tenga la última palabra.
Dios cuenta con tu adoración.
En salud o enfermedad, adora.
Con puertas abiertas o cerradas, adora.
Mientras esperas la respuesta, adora.
Cuando entiendas y cuando no entiendas, adora.
Porque nuestra victoria no está en nuestra propia fuerza. Nuestra mayor riqueza no está en lo que poseemos. Nuestra verdadera riqueza es conocer a Dios.
Hoy toma la decisión de David:
“Bendeciré a Jehová en todo tiempo.”
Y no adores solo. Invita a otros, como hizo David:
“Engrandeced a Jehová conmigo, y exaltemos a una su nombre.”
Dios sigue siendo bueno.
Dios sigue siendo fiel.
Y Él sigue siendo digno de toda nuestra adoración.
Con amor,
Apóstol Wanda Rolón
