Mi Padre

Escrito el 22 junio 2026
Iglesia La Senda Antigua

AMADA FAMILIA EN LA FE, Hay palabras que despiertan memorias profundas en el corazón, y una de ellas es la palabra padre. Para algunos representa amor, seguridad y cuidado; para otros, puede traer recuerdos de ausencia, dolor o abandono. Pero hoy quiero recordarte una verdad eterna: Dios es el Padre perfecto.

La Palabra declara en Salmos 68:5-6 que Dios es padre de huérfanos y defensor de viudas. Él es el Padre de aquellos que se sienten solos, olvidados o desprotegidos. Aunque la humanidad entera puede vivir en una condición de orfandad espiritual, Dios nos llama a una relación de hijos.

No tenemos que caminar como huérfanos cuando tenemos un Padre celestial que nos ama, nos cuida, nos corrige, nos restaura y nos da herencia.

Juan 3:16 nos recuerda que Dios nos amó de tal manera que entregó a Su Hijo unigénito. El Padre dio lo más preciado para recibir muchos hijos. Antes de la caída, ya Él había provisto redención. Antes de la maldición, ya había preparado salvación. Su amor no comenzó cuando nosotros lo buscamos; Su amor comenzó en Su corazón eterno.

Y Juan 1:12 nos dice que a todos los que le recibieron y creen en Su nombre, les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios. Ser hijo no es solo una emoción, es una posición legal y espiritual. Por medio de Cristo, hemos recibido identidad, acceso, promesas y herencia.

Quizás has vivido con heridas de abandono, rechazo o ausencia, pero hoy el Padre te llama a Su mesa. Así como David buscó a Mefi-boset y le dio un lugar de honra, Dios también extiende misericordia sobre aquellos que han sido marcados por la vida. Él no te define por lo que te pasó; Él te restaura por Su amor.

Nuestro Padre provee, protege, consuela y también disciplina porque ama. Su corrección no es para destruirnos, sino para formarnos, santificarnos y prepararnos para Su propósito. Él nunca se olvida de nosotros. Isaías 49:15 nos recuerda que aunque una madre pudiera olvidarse del hijo de su vientre, Dios nunca se olvidará de los Suyos.

Hoy quiero animarte a vivir como hijo y no como esclavo. Romanos 8:15 declara que no hemos recibido espíritu de esclavitud, sino espíritu de adopción, por el cual clamamos: Abba, Padre.

Tienes identidad.
Tienes acceso.
Tienes herencia.
Tienes promesas.
Tienes al mejor Padre.

Medita no en lo que te falta, sino en lo que ya tienes en Dios. Él nos lo ha dado todo en Cristo Jesús.

Hoy puedes levantar tu mirada y declarar con fe:

Mi Padre es amor.
Mi Padre es fiel.
Mi Padre es proveedor.
Mi Padre es defensor.
Mi Padre nunca me abandona.

Con amor en Cristo,
Apóstol Wanda Rolón