AMADA FAMILIA EN LA FE,
Hoy el Espíritu Santo nos recordó una verdad poderosa: estamos llamados a edificar, pero no con piedras… sino con amor, misericordia y palabras que levantan.
Al mirar la vida de Nehemías, vemos a un hombre sensible al dolor de su pueblo. No se desconectó, no ignoró la crisis. Su corazón se quebrantó, oró, pidió perdón y asumió responsabilidad. Esa es la actitud correcta delante de Dios.
Cuando Dios nos asigna una tarea, Él mismo la viabiliza. Si respondemos al llamado, no importa nuestra posición, nuestro pasado o nuestras limitaciones, Él abre puertas y concede gracia delante de los hombres.
Nehemías pudo haber señalado, criticado o juzgado a un pueblo que ya había sufrido las consecuencias de su desobediencia. Sin embargo, eligió otra estrategia: levantar con palabras de ánimo, restaurar la fe y activar el propósito en cada uno.
Hoy más que nunca, la iglesia está llamada a hacer lo mismo.
No podemos caer en la liviandad ni en la complacencia. No podemos llamar bueno a lo que no es bueno. Estamos llamados a vivir en santidad, en comunión con Dios, siendo ejemplo en medio de un mundo en ruinas.
Edificar sin piedras significa:
No herir, sino sanar.
No criticar, sino levantar.
No dividir, sino unir.
Nuestro país necesita hombres y mujeres que se levanten con propósito, que oren, que se paren en la brecha y trabajen en unidad. Hay recursos dentro del pueblo, pero muchos están desanimados. Por eso, Dios te llama a ser voz de aliento.
Recuerda: los ataques vendrán, pero ninguna arma forjada prosperará contra los que edifican para Dios. Somos una amenaza para el enemigo cuando decidimos levantar a otros.
Nehemías no levantó piedras contra nadie… levantó un pueblo.
Y en 52 días, lo que parecía imposible, fue restaurado.
Hoy te hago un llamado: abre tu boca para bendecir, para afirmar, para levantar.
Edifica sin piedras.
Con amor en Cristo,
Apóstol Wanda Rolón
