Gracias

Escrito el 16 abril 2026
Iglesia La Senda Antigua

AMADA FAMILIA EN LA FE,

Reciban un abrazo lleno del amor del Señor. En este tiempo quiero recordarles una verdad poderosa que el Espíritu Santo ministró a nuestras vidas: la gratitud lo cambia todo.

La Palabra en 1 Tesalonicenses 5:18 nos llama a vivir dando gracias en todo, y hoy más que nunca necesitamos abrazar este principio. Estamos en un mundo donde abunda la queja, donde es más fácil ver lo negativo que reconocer lo que Dios ya ha hecho. Pero como hijos de Dios, estamos llamados a marcar la diferencia. Cuando decidimos levantarnos en agradecimiento, nuestro ambiente cambia, nuestra perspectiva cambia y nuestra vida es transformada.

La gratitud no es una emoción pasajera… es una decisión espiritual. Es reconocer que todo lo que somos y tenemos proviene de Dios. Por eso adoramos, por eso servimos, por eso no nos detenemos, aun cuando no haya aplausos. ¡Le servimos al Rey de reyes y Señor de señores!

Recordemos la historia de los diez leprosos: todos fueron sanados, pero solo uno regresó a dar gracias… y ese recibió algo mayor: salvación. Esto nos enseña que la gratitud desata bendiciones mayores.

Amados, la murmuración detiene procesos, pero la gratitud los acelera. La gratitud transforma lo poco en mucho. Así como Jesús dio gracias por los panes y los peces antes del milagro, nosotros también debemos agradecer antes de ver la respuesta. No tienes que ver el milagro para dar gracias… da gracias y verás el milagro.

La gratitud activa la fe, nos conecta con Dios y nos recuerda que dependemos totalmente de Él. Es una llave espiritual que abre puertas de paz, gozo y contentamiento. Aun en medio del dolor, seguimos declarando: “Gracias, Señor”, porque sabemos que estamos en Sus manos y que Él sigue siendo bueno.

Hoy te invito a que tomes la decisión de vivir agradecido. Deja de enfocarte en lo que falta y comienza a agradecer por lo que Dios hará. Porque cuando somos fieles y agradecidos en lo poco, Dios nos confía lo mucho.

Declaro sobre tu vida que una nueva temporada de gratitud se activa, y con ella, una manifestación mayor de la gloria de Dios.

Con amor en Cristo,
Apóstol Wanda Rolón