Beneficios de poner nuestros ojos en Jesús

Escrito el 10 marzo 2026
Iglesia La Senda Antigua

AMADA FAMILIA EN LA FE,

Reciban un saludo lleno de gracia y paz. Queremos compartir con ustedes algunas reflexiones del poderoso mensaje titulado “Beneficios de poner nuestros ojos en Jesús”, basado en Hebreos 12:2-3.

La Palabra nos exhorta a mantener nuestra mirada fija en Jesucristo, el autor y consumador de nuestra fe. Si hoy permanecemos firmes es porque hemos decidido mirar al Señor por encima de cualquier circunstancia. Sin embargo, sabemos que siempre existirán vientos contrarios que intentarán desviar nuestra mirada. Por eso, el llamado de Dios para nosotros es claro: no abandonar a Cristo y continuar avanzando hacia la madurez espiritual.

Muchos comienzan con entusiasmo en su caminar con Dios, pero cuando su mirada está puesta en las personas y no en Cristo, cualquier situación puede hacerlos tropezar. Nuestro servicio no es para agradar a los hombres, sino para honrar al único y perfecto Señor de señores. Jesús es superior a todo: a los ángeles, a Moisés y a cualquier situación que podamos enfrentar.

La Escritura también nos recuerda que es tiempo de madurar. El alimento sólido es para aquellos que han crecido espiritualmente. Como creyentes estamos llamados a desarrollarnos, a mantenernos consagrados y a permanecer firmes en la verdad de la Palabra. No podemos permitir que doctrinas erróneas o distracciones del enemigo nos desvíen del propósito que Dios tiene para nuestras vidas.

Mantener nuestros ojos en Jesús es una acción constante y presente. Significa vivir enfocados en Él, ser hacedores de la Palabra y buscar las cosas de arriba, como nos enseña Colosenses. Cuando el Espíritu Santo dirige nuestra vida, Él también nos alerta de aquello que no proviene de Dios.

La buena noticia es que hay grandes beneficios al mantener nuestra mirada en Cristo. Jesús nos dejó ejemplo de obediencia, consagración, oración, paciencia y perdón. En medio de las dificultades Él nos anima con esta promesa:
“En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

Aunque enfrentemos pruebas, en Cristo encontramos paz, esperanza y fortaleza. Él mismo nos prometió en Juan 14 que no se turbe nuestro corazón, porque ha ido a preparar lugar para nosotros y volverá otra vez.

Por eso hoy recordamos esta verdad: Jesús es el camino y no hay otro. No podemos vivir desenfocados ni tener en poco la salvación que hemos recibido. Debemos permanecer firmes, animarnos unos a otros y seguir adelante con nuestros ojos puestos en el Señor.

Que nada te desvíe de Cristo.
Que nada te desarraigue del propósito de Dios.
Y que tu vida continúe dando fruto mientras caminas con tu mirada fija en Él.

Con amor en Cristo,
Apóstol Wanda Rolón