AMADA FAMILIA EN LA FE,
Vivimos en un mundo caído, donde el pecado se celebra y la verdad muchas veces se silencia. Pero en medio de esta oscuridad, Dios sigue buscando hombres y mujeres que reflejen Su carácter.
La pregunta no es qué quiere el mundo de nosotros… sino ¿qué pide Dios?
La Palabra declara en Miqueas 6:8:
“Hacer justicia, amar misericordia y humillarte ante tu Dios.”
Dios no nos está pidiendo algo imposible. Nos llama a vivir en integridad. A hablar verdad. A no comprometernos con el sistema de este mundo. A ser fieles en lo poco. A guardar el corazón.
La justicia comienza en el corazón, no en el altar.En un mundo torcido, estamos llamados a hacer la diferencia. No siempre seremos aplaudidos, pero siempre podremos agradar a Dios. Y esa es nuestra mayor recompensa.
Dios está buscando gente íntegra y santa.
Gente que no se calle ante la mentira.
Gente que ame misericordia.
Gente que perdone aunque duela.
Gente que restaure cuando otros descarten.
La misericordia es evidencia de que hemos sido alcanzados por Su gracia.No podemos ser indiferentes. La puerta aún está abierta. Hay lugar para todos. Cristo viene, y el anhelo del Padre es que todos procedan al arrepentimiento.
La humildad no es debilidad. Es reconocer:
“Dios, sin Ti no puedo.”
No se trata de talento.
No se trata de fama.
No se trata de riqueza.
Dios quiere tu corazón. Y cuando le entregas tu corazón, Él se encarga del resto.
Amemos lo que Él ama.
Busquemos Su rostro.
Prediquemos el evangelio.
Sanemos a los enfermos.
Lloramos por las almas.
Mientras más oscuridad haya, más debemos brillar.
Con amor en Cristo,
Apóstol Wanda Rolón
