AMADA FAMILIA EN LA FE,
Hay temporadas en las que el silencio de Dios puede hacernos pensar que Él se olvidó de nosotros. Oramos, esperamos, permanecemos fieles… y aun así, la respuesta parece tardar.
Pero hoy quiero recordarte una verdad que Dios declaró en Isaías 49:
“He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida…”
Isaías 49:16
Dios no te tiene simplemente anotado. Te tiene esculpido en Sus manos.
Lo escrito con tinta puede borrarse, pero lo que ha sido esculpido permanece.
Quizás otros olvidaron tu nombre. Quizás alguien olvidó lo que te prometió. Quizás has atravesado batallas y derramado lágrimas que nadie conoce.
Pero Dios no se olvidó.
La Biblia dice que Él guarda nuestras lágrimas. Dios conoce esas noches en las que lloraste en silencio, esas oraciones que todavía no han recibido respuesta y esas batallas que enfrentaste cuando nadie sabía lo que estaba ocurriendo.
Ana lloró durante años, pero Dios se acordó de ella.
Daniel oró y la respuesta tardó 21 días, pero llegó.
Abraham y Sara tuvieron que esperar cuando humanamente parecía imposible que la promesa pudiera cumplirse, pero Dios permaneció fiel.
Y quizás hoy necesitas escuchar esto:
NO PERMITAS QUE LA DEMORA DESTRUYA TU CONFIANZA.
Que todavía no haya sucedido no significa que Dios haya cambiado de opinión.
Si Él habló, Su promesa continúa vigente.
Por eso, no esperes a ver la respuesta para comenzar a celebrar. Alaba a Dios por lo que Él dijo, aun mientras atraviesas el desierto.
Hay un tiempo para llorar, pero también hay un tiempo para cosechar.
“Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.”
Salmo 126:5
Tus lágrimas no serán para siempre.
Vienen tiempos de alegría.
Vienen tiempos de respuesta.
Vienen tiempos de restauración.
Y recuerda algo más: no vivas como arrimado cuando tienes linaje.
Eres hijo. Eres hija.
Dios te conoce por nombre y te ha hecho sentar a Su mesa. No eres uno más entre la multitud. Le perteneces a Él.
Continúa orando. Continúa creyendo. Continúa siendo fiel. Y cuando llegue la bendición, nunca olvides al Dios que estuvo contigo durante la espera.
Dios no se ha olvidado de ti.
Dios no se ha olvidado de lo que te prometió.
Con amor en Cristo,
Apóstol Wanda Rolón